Hoy es 25 de mayo en Caleta Olivia. Las celebraciones de un mes revolucionario se fueron acomodando a la diversidad de prescripciones para hacer frente a la pandemia buscando retrasar la aparición del silencioso (pero implacable) covid-19. Videos institucionales, actos exprés, palabras alusivas, imágenes y banderas marcaron el protocolo en la ciudad. Aún así, el protagonismo de la jornada fue para la solidaridad colectiva caletense que estuvo representada por la realización locros populares, meriendas en las barriadas, entrega de ropa en comedores entre otras acciones anónimas que tuvieron como objetivo central: ayudar a otros.

Esperando el sol del 25

El día patrio comenzó con el acto oficial a los pies del Gorosito, mientras en el frío de una noche calma en un barrio histórico de la ciudad, se escuchaba por altoparlantes las estrofas de nuestro Himno Nacional Argentino. En ese mismo instante, por las redes sociales se veía un puñado de personas frente al Mural en Homenaje a los Héroes de Malvinas que salieron de sus casas para respetuosamente acompañar ese momento patriótico de sentir su corazón latir ¡Viva la Patria! ¡Viva!

Durante las primeras horas del día, el fuego comenzaba a encenderse en algunos barrios populares. Fue el inicio de una velada cargada de solidaridad, emociones y nuevas esperanzas. Era mi tercer salida en toda la cuarentena para realizar una tarea periodística, fue inevitable sentir el viento de la libertad golpeando en mi rostro cuando por radio, escuchaba sonar las estrofas de nuestra canción patria mientras caminaba hacia la Unión Vecinal del barrio 25 de mayo.

La patria es el alimento del alma

“Ricardo y sus amigos” son un grupo de amigos y conocidos que comenzaron hace poco tiempo a cocinar en tiempos de pandemia para alivianar el hambre de la gente que perdió su empleo. “La mayor satisfacción es saber que podemos ayudar a otros. Hoy por ejemplo vino una señora con lágrimas en los ojos, nos agradecía esta acción” nos relataba uno de los organizadores al tiempo que la cuchara de madera no dejaba de girar en la gran olla de hierro con el fuego a sus pies enmarcada en la inmensidad de la bandera argentina que ofrecía sus colores en la tibia mañana otoñal.

¿Hay hambre en Caleta Olivia? En repetidas oportunidades pude percibir ese cuestionamiento por diferentes medios como duda y como afirmación. Personalmente me lo he preguntado. Quizás por nuestros prejuicios muchos nos imaginamos que el hambre tiene cara de desesperación, y que quizás la pobreza tiene un disfraz que utiliza para ocasiones especiales. Sin embargo, la multitud de personas que comenzaron a esperar su turno a lo largo de la jornada me hizo entender que así como no se puede jugar con la necesidad de la gente, tampoco se puede juzgar la necesidad. El hambre no tiene rostro, no tiene nombres ni apellidos, quizás en eso se parece al Covid ya que cualquiera la puede contraer (nunca se sabe).

A pocas cuadras de allí, más precisamente en la Unión Vecinal del Barrio 3 de Febrero “Manos de esperanza” sumaba una nueva acción solidaria dónde los vecinos lentamente se acercaban con un recipiente, dejando a cambio un alimento no perecedero para dar continuidad a la cadena de solidaridad. La mesa estaba servida, la solidaridad no se hizo esperar.

Esta agrupación nació hace cuatro años. La semana pasada su referente declaraba en medios de prensa “estos problemas vienen desde hace mucho tiempo atrás. La situación desde hace cuatro años atrás, lejos de mejorar, se ha profundizado más” porque el hambre y el frío no espera.

Hoy, cuando ingrese al predio con mi bolsa de alimentos en la mano disfrute ver personas comprometidas con la realidad social del otro. Casi en el final de la recorrida, pude comprobar el sabor dulce del locro, un locro de la esperanza. ¡Degustar la calidad de una comida siempre es una difícil tarea! Me despedí brevemente agradeciendo su amabilidad. Escuchando justo en el momento de comenzar a lavar la gran olla de hierro, la fecha de su próxima actividad.

Hacía varias semanas que diferentes organizaciones sociales venían organizando las conocidas “Ollas populares” en los barrios más postergados de la ciudad. En medio de la pandemia, los miedos y la incertidumbre la realidad golpeaba una vez más a los más vulnerables. Y esta vez el golpe se vería reflejado en la acción colectiva solidaria de ayudar a los demás. Tan simple como eso, ofrecer un plato de comida caliente para aliviar la espera del cuerpo a que todo por fin mejore.

Plan “Caleta Olivia” contra el Hambre

En consonancia con el gobierno nacional que puso en marcha en enero pasado el “Plan Argentina contra el Hambre” en Caleta Olivia diferentes organizaciones, agrupaciones, instituciones como uniones vecinales y vecinos se sumaron de manera espontánea a colaborar con los que menos tienen, incluso antes de la pandemia cuando su situación era crítica.

La tarjeta Alimentar que suministra el gobierno nacional se ha convertido en un aliciente en numerosas familias, fundamentalmente mujeres con hijos a su cargo “Con la pandemia perdí mi trabajo como empleada doméstica y lo que me salva hoy es la tarjeta alimentar” nos relataba una joven madre, con dos hijos como nueva desempleada.

El Movimiento Social “Barrios de pie” comenzó a ganar protagonismo en las calles a medida que las políticas económicas del Macrismo iban golpeando cada día un poco más. Hoy brindan asistencia a personas en situación de calle con alimentos, abrigo y contención en situaciones de vida limite.

La iniciativa “Ayudemos a ayudar” auspiciada en medios de toda la ciudad marcó un hecho inédito cuando periodistas, comunicadores y medios de prensa lanzaron una campaña con apoyo de empresarios locales y sindicatos que consiste en la recepción de donaciones para familias en situación de riesgo alimentario.

Comedores barriales como “Lo de Guille” en el Rotary 23; “Pancitas felices” en el barrio Esperanza, “El merendero de Yoly” en el barrio 17 de Octubre; “Ropero comunitario” en el barrio Jardín realizan acciones solidarias que son permanentes, desde hace mucho tiempo en diferentes modalidades y temporalidades, pero todos con una misma razón: Llegar a los que necesitan hoy. A los hogares donde el propio Estado se demora en actuar (en el mejor de los casos) o dónde el Estado jamás llegará.

Cuando el Presidente Alberto Fernández dijo “Nadie se salva solo, hay que ser solidario, ponerse en el lugar del otro y ayudarlo” ha levantado una bandera que fue escuchada por la ciudadanía caletense. La Bandera de “La Patria es el otro” se vió reflejada hoy en las más de dos mil porciones de locro entregadas a familias en situación de riesgo. Alimentar es un acto político, pero también es un acto de ternura, de humildad, de solidaridad. Acto que necesitamos multiplicar en este tiempo de pandemia y en los tiempos que vendrán.

Por Laura Córdoba



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