“Prohibido Olvidar”
Era una mañana fría del 10 de julio del 2018 cuando transitaba por la ruta provincial que nos une a Cañadón Seco. En el marco del Proyecto Educativo “Prohibido Olvidar” que se forjo junto a niños y niñas del 5° grado de la Escuela Primaria N° 36 es que pude conocer y saludar a nuestros Héroes de la Patria, presenciando además un hecho inédito: Ver de la mano sonriendo a las jóvenes generaciones acompañando y compartiendo un chocolate caliente junto a nuestros Veteranos de Malvinas. Sin dudas, una imagen que jamás podré olvidar.
En la previa de la jornada, a la espera del inicio de los actos mantuve una charla informal con Pablo Carrizo, Veterano de Caleta Olivia. Esa fue la única vez que tuve un mano a mano con un vecino que estuvo en las Islas y quisiera decir que es imborrable la emoción de escuchar su voz, mirarlo a los ojos para estrechar su mano y decir; GRACIAS!!

Pablo Carrizo: Un Corazón Malvinero que late en Caleta Olivia
En palabras de Pablo Carrizo cuando le pregunte ¿Qué sentís en un día como ayer? que gracias al proyecto de una docente de una escuela de esta ciudad. Algo que comenzó siendo muy chiquito y se convirtió en un hecho histórico ¿Cómo lo viviste?
“siento un montón de emociones muy fuertes porque se logró el objetivo que teníamos. Dónde nuestra lucha como Veteranos era que la Gesta de Malvinas continue. Creo que con lo que paso ayer se mantiene la llama encendida”.

Es que, a pesar del frío de la jornada, todos fuimos protagonistas de un acontecimiento singular, en vísperas de la Independencia ya que ex combatientes de todo el país se dieron cita en un rinconcito sureño para ser homenajeados por una comunidad que acompaño el proyecto de la educadora Malvinense Paola Fernández.
Transcurría el mes de julio, en un día típicamente patagónico. Un cielo azul con algunas nubes y el viento, el viento del sur que anuncia el invierno que se avecina. Un clima que los unió hace 37 años en las islas y que hoy recuerdan, “Es un día frío, pero nunca podrá parecerse al frío que sentimos en Malvinas”. Es que allá el día y la noche eran lo mismo, pero de noche, de noche sentíamos miedo, es que podíamos sentirnos en la más completa oscuridad.

En lo alto flamea nuestra bandera argentina, en honor a los 649 soldados que perdieron sus jóvenes sueños, anhelos y vida en las islas. Pablo Carrizo, un “Veterano de Malvinas” como prefiere que lo nombren aguarda la llegada del contingente de ex combatientes que vienen desde Caleta Olivia “Me siento identificado como Veterano, porque yo creo que los Héroes son los que realmente entregaron su vida. Nuestros compañeros, nuestros camaradas que han quedado en las islas que están de guardia permanente, ellos son los verdaderos héroes”.
Cuando le pregunté porque no se considera un Héroe me argumento con la sencillez que lo caracteriza “Héroe es Poltronieri, él lo demostró en el campo de combate. Héroe es el que ha ido un poco más allá del cumplimiento del deber. Yo particularmente, no me considero un héroe. Soy un soldado que tuvo el privilegio de estar en Malvinas, de brindar algo, estar allí. Solamente tuve la suerte por la gracia de Dios de volver, pero héroe no soy”.
A 700 km de las Islas, el relato de Pablo nos transporta a imaginar su tiempo en Malvinas como casi un sueño dónde al final de cada día “Cada uno acomodó su mochila como mejor pudo para seguir adelante”. En su voz estalla la emoción por momentos y en su mirada se mantiene intacta la esperanza de “Malvinizar”, si, Malvinizar para no olvidar.
Malvinizar es un sentimiento
El Proyecto “Prohibido Olvidar” fue una de las iniciativas que más me conmovió en los últimos años. Es que con el pasar del tiempo, los niños del 5° grado de la Escuelita N° 36 jamás olvidarán la experiencia de haber compartido junto nuestros Veteranos.
El mensaje de Pablo Carrizo consistía en tomar conciencia sobre la finitud de la vida y enseñar para Malvinizar: “Hay que mantener viva la llama de Malvinas para las futuras generaciones. Siempre le digo a los chicos, quizás alguno de ustedes algún día sea habitante de las Islas Malvinas. Quizás yo no pueda volver, pero mis hijos, mis nietos. Alguien tiene que volver en algún momento al territorio para lo que pasó no haya sido en vano”.

Pablo me habló sobre su amor por Malvinas “Yo desde que llegue a Caleta en el año 87’ siempre he estado hablando sobre Malvinas en los colegios para que Malvinas este presente. No por mí, por mi historia, sino por demás, porque, así como estos niños han escuchado la historia de los veteranos de Orquera, Maza, Ferreira eso ha prendido esa cosita de querer saber más. Lo hacemos porque sabemos que al final de cuentas nosotros como todos no vamos a estar para siempre”.

Muchos argentinos soñamos con poder caminar en las Islas con el DNI en la mano ¿Vos te imaginas eso? “No me lo quiero imaginar… “nos relata a flor de piel “Malvinas es así. Los sentimientos siempre están a flor de piel. Por ahí uno está en alguna conversación informal y siempre sale el tema de Malvinas y a mi hay cosas que todavía me tocan mucho. Hay gente que por ahí le molesta que uno se emocione… pero yo creo que hay que estar en la situación, hay que estar”.
Después de entonar la Marcha de las Malvinas comenzó la desconcentración. Algunas lágrimas silenciosas brotaban mezclándose con el frío viento. Como muchos de los presentes, no pude evitar sentir escalofríos. En ese instante donde conteniendo la respiración al observar las nubes en el cielo que nos rememoran ese lugar tan caro a nuestros sentimientos se escuchó a viva voz: ¡VIVA LA PATRIA!! ¡VIVA!!
Por Laura Córdoba para entograficas.com