“Hoy bailaré
sin mi presente y sin pasado también
sin bienvenidas, sin adioses, sin ser
alguien que a cuatro vientos diga porqué
atrapo sueños solitarios…»
León Gieco (2011)

Cuando el desarrollo turístico se convierte en una política de Estado que nace desde la ciudadanía para que los sueños trasciendan a proyectos colectivos, no hay posibilidad alguna de fallar. Este es el caso de la Fiesta Nacional de la Cereza, celebración que desde 1989 lejos de imitar modelos externos, se proyectó al futuro poniendo en valor el mejor fruto que la naturaleza le obsequió, convirtiendo así, durante más de tres décadas un pueblito olvidado de la cordillera en un verdadero oasis con identidad propia. Durante este fin de semana, la comunidad de Los Antiguos una vez más demostró su resiliencia ante las adversidades realizando la 34º edición de su tradicional festival, que como sueño de un puñado de vecinos lograron trascender en el tiempo posicionándose en la región tomando como símbolo su fruta más emblemática: «las cerezas más ricas del mundo».

La belleza de lo simple

No cabe ninguna duda que la Comarca del Lago Buenos Aires es una de las zonas con mayor potencial paisajístico de la provincia de Santa Cruz. De rutas interminables que nacen desde la costa atlántica, hasta perdernos en el horizonte de la estepa patagónica que nos conduce por la ruta provincial Nº 43 a la cordillera de los Andes. De contornos perfectos, la Patagonia nos invita a descubrir en cada viaje un lugar único de auténticas experiencias sensoriales, pero no solo eso. Entre sus pueblos destacados, Los Antiguos además de ser poseedora de un paisaje envidiable, como Capital Nacional de la Cereza exporta su fruta fina a todo el mundo, siendo conocida por su calidad de excelencia.

Entrada al Predio – Primera Fiesta Provincial de la Cereza. Los Antiguos, Santa Cruz. Patagonia Argentina.
Foto del Grupo de Facebook-Archivo Histórico de Los Antiguos.

En la actualidad, cada vez más personas migran a pueblos alejados de los grandes centros urbanos en busca de nuevos horizontes laborales pospandemia, tranquilidad y más seguridad para sus familias. La pintoresca comunidad de Los Antiguos emplazada como una localidad turística por excelencia dentro del «Corredor del Viento» se ha posicionado fuertemente como uno de esos lugares ‘en el mundo’ que muchos eligen para comenzar una nueva vida. En este escenario es dónde, una vez al año el pueblo se prepara para recibir la visita de turistas de toda la región y del mundo. En los días previos se comienzan a armar los stands, las plazas de juegos, el paseo de los artesanos, los patios de comidas y una gran variedad de rincones mágicos repletos de atractivos para el disfrute de toda la familia.

Vista panorámica de la entrada a Los Antiguos por la ruta provincial Nº 43. Provincia de Santa Cruz, Patagonia Argentina.

El festival marca el inicio de la cosecha de la cereza, al mismo tiempo que inaugura la temporada de festivales culturales de toda la región. La cereza como valor cultural nació de un sueño solitario de un grupo de vecinos y del entonces Intendente Municipal Oscar «Charo» Sandoval para expresar los valores, significados e ideologías de los antigüenses. Su trascendencia va más allá de los días festivos. Atesora todo un conjunto de actividades, y a la vez nos hace ser quienes somos, nos da una identidad, pero fundamentalmente, la posibilidad de proyectarnos hacia el mundo, ir por nuestros sueños más allá de nosotros mismos.

Los hijos y nietos de esa generación que dieron el puntapié inicial, son hoy los custodios de la fiesta. Son anécdotas interminables que transmiten y perduran en el tiempo. Pocos conocen que en sus comienzos vecinos, productores y el municipio local pusieron hombro con hombro para la realización de ese festival comunitario donde demostraron lo mucho que pueden hacer con poco. Con seguridad, aunque algunos ya no están con nosotros, muchos sentirán la nostalgia de aquellos días cuando perseguían un solo objetivo: Hacer conocer a su pueblo, atraer turistas y apostar al desarrollo local con la producción de su fruta fina más preciada, las cerezas más australes del mundo. Así fue que en enero de 1989 se montó por primera vez el escenario en un predio ubicado en el corazón del pueblo con una leyenda que decía «Yo sé que hay una tierra más acá del Colorado».

Escenario del Predio en la 1º Edición de la Fiesta Provincial de la Cereza. Año 1989. Los Antiguos, Santa Cruz. Patagonia Argentina.
Foto del Grupo de Facebook-Archivo Histórico de Los Antiguos.

Hoy, no son pocos quienes aún recuerdan esos días de preparativos. «Hicimos todo a pulmón» relatan sus protagonistas porque todo el pueblo participaba. En ese entonces el intendente era el conocido «Charo» Sandoval, como él mismo siempre decía «yo soy un hijo de este pueblo», y fué durante su gestión que vecinos, productores y municipales por amor al pueblo montaron ese pequeño escenario, se ocuparon de limpiar el predio y con nostalgia recuerdan a Don Raúl Podestá con su camión trasladando los troncos desde las chacras de Rogelio Ramírez y Abelardo Vásquez para que oficiaran de «asientos» para las familias espectadoras del show. El artista y profesor Carlos Santana colaboró pintando el cartel de bienvenida al festival, con los mismos materiales que la naturaleza les brindaba, dejó plasmado para siempre en una sola imagen los símbolos más significativos de la identidad de Los Antiguos.

Cartel de bienvenida a la Primera Fiesta Provincial de la Cereza. Año 1989. Los Antiguos, Santa Cruz. Patagonia Argentina.
Foto del Grupo de Facebook-Archivo Histórico de Los Antiguos.

Festival de Tropillas

Los Antiguos cuyo significado de la lengua Tehuelche es «I Keu Kent» o «I Keu Kent» según cuentan las leyendas del lugar, era el sitio elegido por estas culturas ancestrales para reposar durante sus últimos años de vida en virtud de su microclima benigno. En el presente, la naturaleza sigue invitando a sus nuevos pobladores a una cotidianeidad más apacible, de colores que transcienden fronteras, sin tantos ruidos y en un entorno que invita decididamente a disfrutar el aire libre y una crianza de los más pequeños con el medio natural.

En este paisaje de naturaleza y cultura una de las mayores atracciones que se realiza durante los días del festival, es la tradicional competencia de Jineteada. Dentro del campo de doma, en un entorno natural envidiable que se ha posicionado con los años como uno de los favoritos de la Patagonia se realizan las jineteadas, domas con la presencia de payadores de la región y los animadores que luego recorren festival, por festival para darle color y amenizar esos momentos de destrezas gauchas a caballo. Durante el evento se suelen presentar exhibiciones de campeones consagrados con la entrega de grandes premios de dinero en efectivo a los ganadores en sus diferentes categorías como Cuero Tendido, Recado Completo, Clina, Grupa y Basto con encimera.

Fuente: Foto del Grupo de Facebook – Archivo histórico de Los Antiguos. Publicado el 9 de enero de 2024.
Gentileza de Susana Inayado.

La cereza como motor de desarrollo

La cereza de Los Antiguos mantiene su reputación en su calidad y cantidad por ser la fruta fina más austral del mundo. se comenzó a sembrar en la década de los ’70, ya que hasta ese momento la principal actividad económica era la ganadera, dónde se dedicaba solo a producir forraje para el ganado. La cría de ovejas se producía en las estancias de la región a principios del siglo pasado. Con el tiempo se comenzó a realizar el cultivo intensivo de alfalfa como producto para comercializar, junto con el cultivo de hortalizas y plantas para consumo doméstico.

Puesto de la Cooperativa Agrofruticola «El Oasis» durante la 1º Edición de la Fiesta Provincial de la Cereza. Año 1989.

La cereza es el símbolo del desarrollo de Los Antiguos, en ella se representa la cultura, pero también la identidad de la cultura del trabajo. Generaciones de jóvenes antigüenses comenzaron sus primeras changas de verano en la cosecha de la cereza y también en «El oasis», la cooperativa de productores de cerezas que se encarga de la producción, empaque y comercialización de las cerezas más tardías del hemisferio sur. Una cooperativa que nació prácticamente con el festival y que en la actualidad se caracteriza por ser más dulce que en otras partes del mundo debido a la gran cantidad de horas de sol y a las diferencias de temperatura entre el día y la noche. Además no se utilizan pesticidas desde la floración a la cosecha, gracias a las condiciones climáticas y de aislamiento del valle de Los Antiguos (Fuente: coopeloasis.ar)

Cerezas Del Valle de Los Antiguos, provincia de Santa Cruz. Patagonia Argentina.

Orgullo antigüense

El Festival Nacional de la Cereza es una marca registrada en la Patagonia. Pionero cuando de festivales se trata. No de esos que nacieron en épocas de abundancia con otros propósitos (más allá de sus fines turísticos). Porque este Festival se fundó desde el corazón de su comunidad, y eso lo hace simplemente diferente. En ese 1989 se marcó para siempre su impronta, el festival es del pueblo. Va más allá de todo interés individual. Su esencia tiene vida propia, y eso quedó demostrado en la presente edición. Cuando desde muchos sectores se especulaba que el festival no se haría por motivos económicos y falta de acompañamiento del gobierno provincial. Lejos de eso, miles de turistas disfrutaron el clima generoso durante el fin de semana, de los paseos por el lago, las fotos en los miradores, el recorrido obligado por los puestos de vendedores, emprendedores y artesanos. En el escenario «León Gieco» (donde una vez vino el mismísimo Gieco a tocar gratis y tomar mates con su amigo el Pupa Vallejos) el artista nacional PEIPPER deleito a su público, y por primera vez una banda local «LA CINCO CERO» cerró la última noche del festival. Si, ese festival donde pasaron artistas como Abel Pintos que tocó de madrugada con el sol asomando y apenas un puñado de público y el tipo cantaba como si estuviera en Cosquin Rock. Esta vez, fue el turno de una banda que nació en los barrios, que aprovecharon al máximo la oportunidad de cerrar la fiesta jugando de local. Un privilegio que solo quienes son hijos del pueblo saben lo que significa.

Grupo Local «LA CINCO CERO» en el cierre de la 34º Edición de la Fiesta Nacional de la Cereza. Los Antiguos, provincia de Santa Cruz, Patagonia Argentina.

Los antigüenses demostraron que cuando se suspenden transitoriamente las relaciones de conflicto, todos ganan. Los emprendedores que vendieron sus productos, los artistas que lucieron su arte, los bailarines que son el tesoro de nuestra comunidad, la sonrisa de las infancias que pudieron disfrutar del evento del año en su propia casa. Unos mates, fotos, alguna cabalgata, pan casero con dulce. Este 2025 quedará guardado en la memoria de sus habitantes, porque a pesar de los pesares, en las coincidencias y las disidencias el Festival esta por encima de toda coyuntura económica, política o social y su éxito reside en la magia de «disfrutar lo simple. Porque lo simple siempre garpa».

Reinas Nacionales del Festival de la Cereza. De izq. a derecha Zulma Neira, actual Intendente Municipal, Liliana Kruk y Claudia Vallejos, la primer soberana antigüense del Festival. Los Antiguos. Provincia de Santa Cruz. Patagonia Argentina

Las pequeñas comunidades históricamente han sido postergadas en muchos sentidos y las contiendas pre electoralistas no han sido la excepción. Seguramente con el diario del lunes, llegaran el listado de los grandes ausentes en un evento del desarrollo turístico tan importante para la comarca del noroeste de Santa Cruz. Contra todo pronóstico, se concretó. En tiempos de economías débiles, nacen los mejores dirigentes. Aquellos que no tienen temor de avanzar hacia el futuro, sin pedir perdón, ni pedir permiso. Sin mendigar monedas. Este fin de semana, todos los santacruceños que seguimos de cerca la política nuestra de cada día, pudimos observar que la jefa comunal estuvo a la altura de su festival. La profesora Zulma Neira, quién en el año 1995 fue Reina Nacional de la Cereza, una vez más logró una victoria poniéndose al hombro un evento que conoce en detalle, y una vez más honró el legado de su corona: demostró que el Festival Nacional de la Cereza es un legítimo ejemplo de fortaleza, identidad y amor de todos los hijos de nuestro pueblo.

Por Laura Córdoba para www.etnograficas.com 

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