Proscripción al Peronismo en el siglo XXI
Cuando inicie el proceso de investigación para mi tesis sobre los procesos políticos del peronismo en Santa Cruz, nunca podría haber imaginado ser testigo de la proscripción en democracia contra Cristina Fernández de Kirchner (CFK). Sí, proscripción. Una condena al margen de la ley, un fallo político realizado por una Corte Patriarcal plagada de arbitrariedades y orquestada por la derecha más rancia de la argentina. Un fenómeno que hace setenta años se ejecutaba con bombas en plaza de mayo, hoy se cristaliza por el partido judicial y sus medios adictos del poder.

“Arréglese compañera…”
El 10 de junio pasadas las 17:00 hs. comenzó a circular la información oficial que confirmaba lo obvio, la condena de la expresidenta a seis años de prisión e inhabilitación de por vida para ejercer cargos públicos fue sellada. Mientras CFK hablada a una multitud en las afueras del PJ Nacional, en las sedes partidarias de todo el país la militancia comenzaba a encontrarse para seguir minuto a minuto los efectos de la noticia. Lejos de optar por el silencio, la soledad o la congoja. CFK convirtió la esquina de San José 1111 en el símbolo de la unidad peronista. Tal y como pregonaba Evita, Cristina le puso cuerpo al embate saludando y bailando desde su balcón… porque el precepto: “Arréglese compañera, póngase una sonrisa en la cara, que los derechos se conquistan con alegría, convicción y lucha” hoy, está más vigente que nunca.
“Proscribir” forma parte de los libros de historia del peronismo en nuestro país, justamente hoy, 16 de junio se cumplen 70 años del bombardeo a la Plaza de Mayo. Durante la Revolución Libertadora del 1955 la aviación militar arrojó alrededor de veinte bombas sobre una plaza repleta de personas en apoyo a Juan Domingo Perón. El resultado: más de 350 muertos y 700 heridos, el bombardeo a Plaza de Mayo es considerado un acto violento y trágico que marcó un precedente en la historia, por ser una clara demostración de que la democracia puede estar en peligro cuando se recurren a métodos violentos y autoritarios para resolver conflictos políticos.

Podes odiar a Cristina, al Kirchnerismo. Pero no lo decimos nosotros, lo dice la historia . Y más temprano que tarde, pagaremos las consecuencias de esta resolución arbitraria de un conflicto político en un año electoral . Por ello, hoy nos toca abrirnos un segundo a la posibilidad de reflexionar sobre lo que nos tocará vivir en los días futuros porque este fallo constituye un antes y un después no solo para la historia del peronismo, sino en la defensa de la democracia en nuestro país.
Lealtad, con lealtad de paga
La “lealtad” sigue siendo un pilar fundamental en ciertas formas de hacer política en nuestros días. En el preludio de los 80 años desde ese primer 17 de octubre, la actualidad política a nivel nacional me arroja a pensar desde otras miradas la lealtad peronista ¿Cuáles son los sentidos que los peronistas piensan y sienten acerca de la lealtad? Sin intentar definir lo indefinible, o describir lo inabarcable me comencé a indagar sobre cómo estaba siendo vivido este proceso político en la tierra cuna del Kirchnerismo.
En Santa Cruz no todo fue como lo soñamos. Pero a nivel nacional, lo que generó el Kirchnerismo en un dato objetivo de la realidad que no podemos desconocer. Sin embargo, al final del día, todos fuimos kirchneristas de alguna forma. Nos atendimos en los hospitales que construyeron, asistimos a las escuelas que inauguraron, nos acercamos a los CIC en los barrios, fuimos trabajadores del Estado, aún siendo opositores a la fuerza política que gobernó la provincia por más de tres décadas. Aún así.
Odiaste los privilegios de los hijos del poder, pero amaste cuando te jubilaste tempranamente con una edad más joven de lo que se considera habitual, beneficio que te permitió viajar por el mundo después de tu vida laboral activa.
Odiaste cuando tuviste que mendigar lo que te correspondía por derecho, pero amabas sacar el jugo de las bondades de las políticas públicas santacruceñas cuando te beneficiaban personalmente.
Odiaste cuando los funcionarios acomodaban a sus parientes y amigos en cargos políticos, aunque hoy amas disimular en redes sociales que volviste al llano, pero no dormís tranquilo temiendo que su nombre sea público en los listados de asesores, o asesores de asesores del oficialismo.
Odiaste los acomodos, pero hoy amas ver a los de tu partido en esos mismos cargos. Esos puestos codiciados por muchos, lugares que son apadrinados por altos funcionarios públicos. En síntesis (sin generalizar) hoy sentís el gozo de esos mismos atajos que tomaba el kirchnerismo durante décadas. La ambivalencia es palpable; porque forma parte de la complejidad humana, mientras algunos critican el nepotismo, otras nuevas figuras encuentran formas de beneficiarse de las mismas prácticas.

Al reflexionar sobre política y lealtad, estoy desafiando mi propia comprensión sobre cómo estos conceptos se entrelazan en un clima de época donde la crueldad se puso de moda. Al final de cuentas ¿Quiénes pueden cuestionar cómo llevar la comida a tu mesa? Suele decirse “con el laburo no se jode”. Con la comida, salud y educación de nuestros hijos no se juega, aunque vos hayas jugado en todos los equipos. Todo es según sea el lente con que se mire. Me refiero a considerar, si vos sos “ñoqui” es una forma de ganarse la vida, sin embargo, cuando es un “ñoqui peronista” es un acto de corrupción. ¿Lo mismo podríamos pensar en relación a la lealtad? ¿Si vos negocias un cargo político para un familiar directo u amigo con el oficialismo? es una estrategia política; pero si otro acepta un cargo por ese mismo partido opositor, claramente ese otro, es un traidor.
¡El peronismo que nos parió!
“Era una condena predecible”, afirmaron muchos. A pocas horas del anuncio de la candidatura de CFK, junto con la viralización de su foto con el mensaje “MIRÁ CÓMO TIEMBLO”, la corte tripartita protagonizó su momento de esperado gozo político al golpear el martillo, inaugurando un nuevo capítulo en la historia de nuestro país con la proscripción del peronismo en pleno siglo XXI.

En un contexto más cercano, militantes del Partido Justicialista en Caleta Olivia, mientras se conmemoraba el Día de la Afirmación de los Derechos Argentinos sobre las Islas Malvinas se reunieron para hacer frente a un nuevo tiempo político. Comenzaron a encenderse las brasas con destellos de colores que pronto comenzaran a arder… “Gracias Cristina”… “Está en juego la democracia”… “Somos peronistas de Perón, debemos buscar la unidad”… “Hoy, para el peronismo que nos parió, ya no seremos peronistas de Perón, seremos peronistas del pueblo, custodios de la democracia”.
La mística peronista comienza a latir desde los corazones en las calles, retumba en las mujeres y hombres que tienen en su ADN el gen de la resistencia, que saben que el peronismo es más que un “NOMBRE PROPIO” y que pueden bombardear la Plaza de Mayo como en 1955 o proscribir como en el presente 2025, pero no pueden matar ni proscribir los ideales del peronismo verdadero: independencia económica, soberanía política y justicia social.

En Caleta Olivia el 13 de junio el peronismo salió a las calles, con más de doscientos manifestantes que marcharon al compás de los redoblantes y trompetas del sindicato camioneros, un centenar de trabajadores y trabajadoras llevaban la bandera “La democracia esta en peligro”. Una convocatoria escasa, figuritas que se repiten ante una hostilidad desmedida que inundaba las redes sociales “Asco!”… “todos chorros”, “no temen por la democracia, tienen miedo de ir presos”… “defienden a una corrupta”.
Podría definirme como No “Cristinista”, es más, cuando puedo rememoro las diferentes escenas cuando Néstor todavía era gobernador. Acá conocimos a una Cristina diferente a la que abraza al pueblo y baila en el balcón, allí radiante y sonriente ante los cientos de militantes que se reúnen día tras día. Era distante, indiferente a la cercanía del clamor popular. En cambio, Néstor te saludaba sin medir distancia o fuerza corporal, un tipo sin maquillaje, que sabía reírse de él mismo. Lo que no puedo negar, es que soy hija de una generación que creció a la sombra de un modelo político que impulsó por primera vez en la historia a un hombre de la Patagonia como Presidente de la Nación Argentina. El tipo que con una birome y unos mocasines te metía dos chistes mientras te apagaba un incendio, te cancelaba una deuda con el FMI y mandaba al carajo al ALCA!!
Quizás de algún modo, creo que si Néstor hubiera vivido en nuestra provincia en los últimos años también estaría un poco desencantado con el kirchnerismo que lo parió! En esta tierra sufrimos desde el retorno de la democracia entre renuncias, juicios y los cimbronazos de la política nacional vivimos el juicio a Del Val, lloramos el asesinato de Sayago, de Reynaldo Vargas… padecimos al igual que miles de trabajadores cortes de rutas durante meses, perdimos la cuenta de la rotura del acueducto hace tiempo. Fuimos testigos de la indiferencia de un sistema que castigaba si eras amigo o enemigo, si eras familia o no lo eras. Vivimos el desaliento de quienes bajaron los brazos y nos quedamos mudos cuando fueron castigados, ellos (sin generalizar) son herederos de la corrupción que maquillan cada dos o cuatro años la realidad a su conveniencia y desangran esta provincia, donde incluso hoy prevalece el “mudismo” por temor a represalias.

En el presente 2025, el peronismo se debate en un nuevo comienzo a partir de la proscripción de CFK. “barajar y dar de nuevo”, aprender a militar con respeto a la pluralidad de voces en un peronismo santacruceño fragmentado. Y quizás como nos sugiere la canción de Fito, que el amor que viene después del amor, de haber sido amado y también haber sido traicionado, el amor puede ser aún más intenso y puro. Esta proscripción quizás se constituya en un llamamiento a empezar de cero, recuperar la mística peronista, la lealtad propia y colectiva. Volver a militar desde las bases, invitando a las generaciones nuevas que abracen la justicia social como bandera. Con la proyección de nuevos referentes, lideres políticos que dejen de “mirarse en el espejo”. Hombres y mujeres que permitan la apertura a nuevas ideas del peronismo en este cambio de época que está a punto de comenzar.
Este escrito de verdades a medias es, mi pequeña porción de verdad. Apenas una pincelada que intenta reflejar desde lo que cada uno piensa, siente y actúa en relación a la lealtad cómo se construyen diferentes relatos. Debemos ser respetuosos del dolor del otro, tanto como de su felicidad. Es una virtud en democracia tener el valor y templanza al disentir. No olvidamos que durante muchos años, en Santa Cruz, algunos (pocos) bebieron las mieles del poder o como herederos se transformaron en “ARQUITECTOS ZEN”, los otros, los nadies continuamos resistiendo en un modelo que sucumbió ante su propia decadencia, un modelo que hizo que la “tierra prometida” se convierta en un páramo de soledades. Con un kirchnerismo que en los últimos tiempos había comenzado a olvidar a los santacruceños.
Hoy, cuando pienso en la política y la lealtad, pienso en el patriarcado que me parió. De cara a los tiempos que se avecinan, continuaré escribiendo sobre lo que pienso, desde mi vida personal y política porque estoy segura que definitivamente “sobre la ceniza de los traidores construiremos la patria de los humildes”. Ese es mi legado.
Nota de Opinión. Caleta Olivia, 16 de junio de 2025.
Por Laura Córdoba