En el marco del Día Internacional de la Mujer, quisimos detenernos a escuchar historias que hablen de mujeres con propósito en la industria minera. No discursos abstractos, sino trayectorias concretas que muestran cómo se transforman las estructuras cuando alguien decide empujar un poco más allá. 

Así llegamos a Carla Costabile, Secretaria Adjunta de la Asociación Sindical de Jerárquicos Mineros (ASIJEMIN). Su recorrido dentro del sindicalismo minero habla de algo más profundo que la representación gremial: nos habla de abrir caminos donde antes parecía no haberlos. 

Los primeros pasos en ASIJEMIN

Carla llegó a la minería con la convicción de que el liderazgo femenino no es una bandera ideológica, sino una herramienta de gestión y transformación.  Desde su rol en ASIJEMIN impulsó políticas de inclusión laboral y visibilización de las mujeres en sectores históricamente masculinizados. Durante mucho tiempo fue la única mujer en espacios donde casi todo estaba pensado, discutido y decidido por hombres. En ese momento, las mujeres representaban apenas el 6% de la fuerza laboral minera. 

El trabajo en temas de género dentro del sindicato parecía, al principio, algo periférico: sin presupuesto, sin área específica, sin demasiadas expectativas. Sin embargo, había una convicción. Con el respaldo del entonces Secretario General y con mucha perseverancia, comenzó a instalar una mirada distinta dentro de la agenda gremial. 

Con el tiempo, esa mirada dejó de ser marginal. Carla pasó a ocupar mesas donde realmente se toman decisiones: negociaciones de convenios y paritarias. Allí empezó a demostrar que la inclusión no es un gesto simbólico, sino una herramienta concreta para mejorar las condiciones laborales de toda la comunidad minera.    

Entre la docencia universitaria y el mundo sindical

Además de su rol sindical, Carla es Contadora Pública Nacional y docente universitaria, y esa experiencia académica atraviesa su forma de liderar. Esta profesión le otorga la capacidad de explicar con claridad, formar cuadros sindicales y traducir conceptos complejos en acciones concretas. Esa pedagogía se traslada al sindicato como un método de liderazgo que educa, convence y transforma, articulando conocimiento técnico con compromiso social. Así, su doble rol no se superpone, sino que se complementa: la docencia le método y perspectiva; el sindicato, el terreno para aplicarlas en la práctica cotidiana.

Las conquistas que marcan la diferencia

Carla Costabile fue una de las protagonistas de un hito histórico en conquistas laborales que trascienden la industria: la firma de un convenio que amplió derechos laborales dentro del sector minero. Entre las conquistas más importantes se destacan: Extensión de la licencia por paternidad, de 2 a 15 días, que reconoce la importancia del rol del progenitor no gestante durante los primeros días de vida. Licencias por adopción, que acompañan la llegada de un hijo/a en cualquier forma de familia. Licencias por tratamiento de reproducción asistida, que contemplan los tiempos médicos de quienes buscan ser padres. Licencia por violencia de género, una medida pionera en el sector, que garantiza protección y acompañamiento a las trabajadoras. 

Estas medidas no solo transforman la vida cotidiana de los mineros y sus familias, sino que también marcan un precedente: el sindicalismo puede ser motor de equidad y justicia social. ASIJEMIN amplio derechos laborales con una mirada sobre el trabajo que reconoce la vida familiar, la diversidad y la necesidad de acompañamiento en situaciones complejas. 

Lo que todavía falta 

Aun así, el camino es largo. En muchas empresas mineras todavía persisten las explicaciones cómodas para justificar la escasa presencia de mujeres en puestos jerárquicos. Continuamente se suele justificar la falta de mujeres ocupando puestos de liderazgo como una “decisión personal”, cuando en realidad se trata de un problema estructural. 

Sin embargo, también reconoce que algo está cambiando. La presión sindical, las agendas de diversidad y las discusiones globales dentro de la industria están empujando transformaciones que hace algunos años parecían lejanas. 

La veta de quienes abren camino

Así como en la Fórmula 1 cada piloto sabe que no basta con seguir la huella de los que van adelante, que para ganar a veces hay que arriesgar, tomar la curva antes que los demás y abrir un nuevo camino sobre la pista, algo parecido ocurre con las mujeres que hoy lideran en la minería. Carla Costabile pertenece a esa generación que decidió no esperar a que el camino estuviera marcado. Como Franco Colapinto cuando acelera en una pista desconocida, su liderazgo avanza en territorios históricamente dominado por hombres: calcula riesgos, desafía inercias y demuestra que la velocidad del cambio depende de la valentía de quien se a anima a tomar la delantera. En ese movimiento – entre la determinación y la convicción – las mujeres no solo se suman a la industria minera: empiezan a trazar nuevas rutas dentro de ella.

Por Lic. Magalí Sequeira

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