El pasado 5 de marzo, Puerto Madryn fue sede de la Tercera Edición del Foro Pescar 2026, un espacio intercámaras que busca construir una agenda de desarrollo pesquero a través del diálogo y la articulación público-privada. El panel inaugural, denominado “Tejiendo Redes”, reunió a referentes de las principales cámaras empresarias del sector, quienes debatieron sobre los desafíos actuales y futuros de la pesca argentina.

Regionalismos versus federalismo pesquero

Uno de los ejes centrales fue la necesidad de superar las divisiones regionales. Si bien cada puerto y subsector enfrenta realidades distintas – como la modernización de la flota en Rawson frente a las dificultades en Mar del Plata -, los panelistas coincidieron en que la industria debe pensarse como un sistema integrado. El interrelacionamiento entre empresas y la necesidad de políticas comunes de conservación, certificación y comercialización hacen inviable un enfoque fragmentado. “Nadie se va a poder salvar solo”, sintetizó uno de los expositores, al subrayar la importancia de las mesas.

Profesionalización de los actores

La dinámica de la actividad pesquera exige un proceso de profesionalización que abarque a todos los niveles: trabajadores, empresarios, científicos y funcionarios. Se destacó el rol del INIDEP en el aporte de conocimiento técnico, aunque también se señaló la falta de preparación de algunos actores políticos, lo que genera desconfianza y dificulta la construcción de consensos. La profesionalización aparece como una condición indispensable para enfrentar la imprevisibilidad de los mercados y las capturas.

Foro Pescar 2026. Puerto Madryn, Chubut

Espacios de articulación público-privado

El Foro fue valorado como un ámbito clave para visibilizar el esfuerzo del sector privado y acercar a la sociedad al “lado humano” de la pesca. Los empresarios remarcaron la necesidad de convocar a intendentes, comunidades costeras y profesionales de diversidad disciplinas para enriquecer la agenda de desarrollo. Estos espacios permiten mostrar la cadena de valor completa – desde barcos y plantas hasta servicios asociados – y fortalecer la licencia social para operar.

El rol de la política pública

Los cambios de gobierno, las banderas políticas y la falta de conocimiento específico de los actores retrasan la agenda pesquera. Los panelistas insistieron en que la competitividad del sector depende de un trabajo conjunto entre empresas, científicos, legisladores y autoridades locales. La política debe escuchar y comprender la realidad de la diversidad de las empresas – desde familiares hasta multinacionales – para diseñar medidas efectivas.

Perspectiva social del sector

Finalmente, se abordó la dimensión social, considerada una deuda pendiente. Existe una percepción generalizada de que la pesca “siempre está bien”, cuando en realidad atraviesa ciclos de bonanza y crisis. la extraordinaria temporada del calamar, por ejemplo, no oculta las dificultades para exportar ni las limitaciones de la capacidad instalada. reconocer estas tensiones y proyectar hacia el futuro resulta clave para fortalecer la credibilidad social del sector y garantizar sus sostenibilidad.

El Foro Pescar 2026 dejó en claro que el futuro de la pesca argentina depende de tejer redes sólidas entre empresas, comunidades y Estado. La profesionalización de los actores, la articulación público-privada y la incorporación de la dimensión social aparecen como pilares para construir un sector competitivo, sostenible y socialmente legitimado. La consigna es clara: nadie se salvará solo, pero juntos es posible proyectar un futuro más próspero para la pesca y las comunidades costeras.

Por último, para “terminar de unir el tejido de esta red que dejó el Foro, se convoca al sector a tomar una medida propositiva a partir de la siguiente reflexión: en el actual contexto de conflicto previo a la zafra del langostino, de “modernización laboral” y de exigencias de competitividad ante mercados internacionales, empresarios y trabajadores de la pesca deben recordar que, cuando se unieron en defensa de la industria y de los puestos de trabajo, lograron proteger a toda la comunidad frente a la desregulación y otras medidas contempladas en el borrador original de la Ley Bases. Hoy, el desafío es dejar de lado diferencias y percepciones para construir un camino de dialogo y visión compartida que asegure sostenibilidad, empleo digno y competitividad, porque solo la unidad evitará que las tensiones internas se transformen en crisis que golpean a familias y comunidades enteras.

Por Lic. Magalí Sequeira Co Fundadora SC Governance

Experta en relaciones con las comunidades y gobernanza participativa – Industrias extractivas, sostenibilidad y desarrollo local

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