En el FORO PESCAR 2026, celebrado el pasado 5 de marzo —mes de memoria y lucha para tantas mujeres que desafían límites—, conocimos a Ayelén. No estaba en el escenario ni buscaba protagonismo. Se movía con la certeza silenciosa de quien tiene un propósito en el mundo empresario y sabe hacia dónde va. No venía a demostrar nada: venía a abrir un camino.
Su visión no nace de la necesidad de validación, sino de una convicción más profunda: que las mujeres no tengan que pedir permiso para liderar, decidir y habitar espacios qué históricamente les fueron negados. Su proyecto –una empresa pesquera con tripulación íntegramente femenina– no busca confrontar, sino transformar. Porque el verdadero desafío, sostiene, no es probar que las mujeres pueden, sino construir un mundo dónde hacerlo sea “natural, legítimo y reconocido.”
Rawson: una Comunidad que mira más allá del horizonte
Rawson, capital política de Chubut y corazón de una de las actividades pesqueras más dinámicas del país, vive un momento bisagra. Allí, donde el pulso institucional se entrelaza con la vida de quienes dependen del mar, emerge una pregunta incómoda: ¿Quiénes tienen derecho a ese horizonte?
En ese cruce emerge la figura de Ayelén Lecumbarry, decidida a reescribir una lógica que durante décadas excluyó a las mujeres de los barcos. Su propuesta introduce algo más que innovación: plantea justicia. Hoy, menos del 6% de los puestos de mar están ocupados por mujeres. Esa cifra no es casual, es historia acumulada.
Ayelén es hija del mar, una emprendedora con una visión de futuro que busca abrir un nuevo horizonte en la industria pesquera: integrar la perspectiva de género en un sector exclusivamente usufructuado por hombres. Pero no se detiene en el diagnóstico. Propone un modelo concreto: tripulaciones femeninas en todas las jerarquías de la flota amarilla. No como excepción, sino como regla.

Un negocio con sentido: cuando la equidad también es valor
Su proyecto incorpora criterios ESG (Environmental, Social and Governance), estándares alineados a las nuevas demandas de los mercados internacionales. Sin embargo, su diferencial no es solo técnico: es ético.
Porque detrás de cada embarque hay historias invisibles. Mujeres con libreta en mano que recorren muelles esperando una oportunidad. Mujeres que resisten miradas, silencios, rechazos. Mujeres que saben que el mar también les pertenece.
Este modelo no solo busca rentabilidad. Busca transformar la industria desde adentro, demostrando que la sostenibilidad también es social. Se trata de un cambio cultural profundo dentro de la industria a nivel global.

Creer y crear entornos para las mujeres del mar
La participación de las mujeres en los oficios y profesiones vinculadas al mar continúa siendo baja, y las causas exceden ampliamente la noción del “techo de cristal”. Se trata de un fenómeno complejo atravesado por factores estructurales y culturales: las condiciones laborales, el aislamiento, la persistencia de desigualdades salariales; las dificultades para sostener vínculos familiares durante extensos períodos de embarque; la convivencia en espacios históricamente masculinizados y las exigencias físicas configuran un escenario complejo.
Y, sin embargo, ellas están ahí. Esperando. Insistiendo. Resistiendo.


Construyendo puentes que unen propósitos
Ayelén Lecumbarry es hija del mar. Es hija, hermana, nieta, sobrina y esposa de hombres de mar. Encarna el espíritu de quienes se atreven a desafiar lo que parece imposible, no pide permiso, pero tampoco se somete a la espera sumisa.
Su proyecto es más que un modelo de negocios: es una declaración. Una forma de transformar la pesca en un puente hacia la equidad, la sostenibilidad y la competitividad con verdadera “justicia social”.
Desde las costas de Rawson, su visión se proyecta más allá del horizonte. Porque a veces los cambios nacen de la pasión, otras de la indignación por las injusticias cometidas. Y, muchas veces, de esa “locura” necesaria para creer que lo imposible – simplemente – todavía no ocurrió.
Por Magali Sequeira
Co Fundadora de SC Governance
Experta en relaciones con las comunidades y gobernanza participativa – Industrias extractivas, sostenibilidad y desarrollo local en la Patagonia Austral