¿Cómo se construye una industria competitiva sin descuidar el valor humano? En esta entrevista exclusiva, Alejandra Cardona, Directora Ejecutiva de la CAEM, detalla la ingeniería detrás del nuevo Convenio Colectivo firmado con ASIJEMIN, que enmarca avances históricos en materia de derechos y género. Una charla necesaria sobre el poder de nombrar lo invisible: el desafío de retener el talento femenino, el derecho del hombre a cuidar y la visión estratégica de una líder que entiende que la verdadera riqueza de la minería reside en el ser humano como centro de la industria.

Desafíos para la retención del talento femenino

Uno de los aportes más disruptivos de Cardona es su diagnóstico sobre la equidad e igualdad de género. Desde su perspectiva, el problema no reside en la brecha salarial, sino en el «punto de partida» y la retención del talento femenino.

Hoy lo que estamos viendo no es tanto el hecho de que la persona se incorpore o no a la industria, sino cuán atractiva es la industria para que esa mujer se quede y permanezca en el puesto que ha ganado”, expresa.

Cardona pone sobre la mesa el sistema de rosters y su impacto en las mujeres, condicionado por los mandatos de cuidado familiar. “Lo importante es observar el punto de partida con el cual las mujeres nos vinculamos con el mundo del trabajo. No es el mismo: primero pensamos cómo repartir cargas que se asumen como propias. En una industria con sistema de rosters, el hombre puede ausentarse del hogar por determinado tiempo, pero para nosotras es un gran tema. Las realidades que atravesamos son diferentes”.

El rostro de una minería más humana

Alejandra Cardona sostiene que la madurez de la industria se manifiesta en su capacidad de ser responsable en lo social y ambiental, bajo la premisa de que el “negocio bien hecho, es un buen negocio”.

Desde esta visión, su liderazgo fue determinante en la gestación de un nuevo CCT con ASIJEMIN, un documento que trasciende lo normativo para convertirse en un satisfactor de derechos fundamentales.

“Lo que demandó más tiempo fue socializar la iniciativa, revisar y validar los textos, porque impacta en varias empresas del sector. El logro fue reconocer que las mujeres tienen derecho a licencias especiales y que los varones también deben acompañar el nacimiento o la adopción de sus hijos. Es poner en papel lo que ya ocurre”. 

El acuerdo también reconoce situaciones de cuidado compartido: hombres con hijos a cargo enfrentan los mismos dilemas. “Esto existe, había que ponerlo sobre la mesa y facilitar acuerdos. Hay hombres que tienen sus hijos a cargo y que se hacen las mismas preguntas y se debaten en los mismos tirones que las mujeres. Se deben tomar en consideración muchas cuestiones que también impactan en sus puestos de trabajo, en su rol. El avance es claro, esto ha sido histórico”, afirma.

Liderazgos femeninos en Santa Cruz

Con relación a su mirada sobre la provincia de Santa Cruz, menciona un sello distintivo diferencial: un alto porcentaje de mujeres en puestos de toma de decisiones se refleja en este distrito. Allí, el desafío –con la provincia a la vanguardia-  radica en humanizar las condiciones de trabajo desde la equidad.

Al situar la Transición Justa còmo el norte del desarrollo minero, Cardona redefine el éxito del sector: el crecimiento sólo es válido si se construye sobre pilares de justicia y una mirada integral del impacto social.

La «guapeza» de un liderazgo que transforma

La trayectoria de Alejandra Cardona nos remite a la frase de Tita Merello: “Para ser mujer, primero hay que ser guapa; y para ser guapa, ¡hay que haber llorado mucho!”. Esa «guapeza» no es estética, sino coraje de quién se ha forjado en la adversidad.

Alejandra encarna esa resiliencia: con firmeza y conocimiento del terreno, ha sabido conquistar en una industria históricamente dura para humanizarla. Su liderazgo demuestra que la competitividad minera ya no se mide solo por su capacidad técnica, sino por su calidad humana.

Como Tita en el escenario, con una autenticidad innegociable, Cardona apuesta al diálogo estratégico para darle rostro humano a la minería. No busca solo ocupar espacios, sino rediseñarlos. Al integrar la vida familiar en la agenda productiva, se construye una industria más resiliente y alineada con los valores de una Transición Justa.

Una minería que sabe decir, escuchar y cuidar es, finalmente, la única capaz de liderar generando verdaderos puentes de oportunidades.

Lic. Magali Sequeira

Co fundadora SC Governance

Experta en Relaciones con las comunidades y gobernanza participativa – Industrias extractivas, sostenibilidad y desarrollo local en la Patagonia Austral

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